viernes, 3 de junio de 2011

Efecto "Seda" en la fotografía (larga exposición)

El famoso y resultón efecto seda en fotografía es aquél que permite captar el movimiento en el tiempo de algún fluido, en general agua. Esas sensacionales fotos de cascadas y ríos en las que se percibe perfectamente el recorrido del agua en cada punto salvando obstáculos y marcando las corrientes, se deben a un sencillo control de los parámetros de la fotografía. Para captar esa sensación de movimiento debemos usar unos tiempos de exposición largos, que mantengan el obturador abierto el tiempo suficiente para captar el movimientos de lo que queremos visualizar, pero que a la vez no nos queme la foto por un exceso de tiempo captando la luz.
Al hacer fotos con un tiempo de exposición relativamente largo deberéis utilizar un trípode y un disparador remoto para evitar que las fotos os salgan trepidadas (movidas). Si no disponéis de trípode podéis apoyar la cámara en algún sitio firme donde no se mueva y si no tenéis de disparador podéis poner el temporizador para evitar tocar la cámara cuando este haciendo la foto.
El efecto "seda" es más sencillo de captar en situaciones de poca luz como atardeceres o zonas de sombra. En caso de no poder gozar de una situación de luz débil y de no conseguir un tiempo óptimo a pesar de cerrar el diafragma al máximo para captar el mínimo de luz posible, existen unos filtros de densidad neutra que permiten oscurecer la imagen de forma artificial para que engañemos a la lente y tengamos un mayor tiempo de exposición.
Jugando con varios tiempos de exposición como 1, 2 y 4 segundos se ven sustanciales cambios en el efecto seda conseguido, siendo directamente proporcional su acentuamiento con el aumento del tiempo de exposición.

Esta misma técnica sirve para hacer fotos nocturnas de los halos de los coches en una carretera, por ejemplo o realizar "lightpainting", del que hablare atro día ya que aún no he experimentado sobre el tema

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